Mi inquietud por la terapia neural nace de la explicación que ofrece a algunas incógnitas cuya respuesta o conexión, no había encontrado en la medicina actual. Ésta, habitualmente trata las partes del cuerpo aisladamente, cuando todo, nuestro cuerpo y nuestro ser están relacionados entre sí, en parte debido a que mente, órganos y tejidos están conectados a una misma red nerviosa.

Cualquier irritación sobre esa red nerviosa (cicatrices, infecciones, intervenciones quirúrgicas, estrés emocional…) puede alterar su correcto funcionamiento y así aparecer síntomas diversos en cualquier zona del cuerpo.

El organismo es lo suficientemente sabio para reponerse de “ataques”. Todos los días estamos expuestos a infecciones, hemorragias, pequeños tumores, microtraumatismos, etc., y nos vamos “reparando”.  Pero llega un momento en que hay un traumatismo mayor (una salmonela, un accidente con un coche, una infección de garganta, un despido…), o una acumulación de cosas pequeñas, que nos desequilibra.

La terapia neural pretende neutralizar esas irritaciones (“ataques”) mediante inyecciones en puntos específicos. Según la historia de vida de cada persona y su sistema nervioso, buscará un nuevo orden de mayor equilibrio, en el cual, el dolor, la infección, la alergia, el desarreglo hormonal… quizás ya no tendrán necesidad de ser.

En los tres años que llevo practicando la terapia neural,he recopilado cerca de 300 casos clínicos, con sintomatología muy diversa, pero casi siempre coincidente en personas con dolor crónico y constante, que ya han pasado por múltiples consultas médicas de varias especialidades.

Algún ejemplo de casos recurrentes:

  • Dolor pélvico, dismenorrea, hipermenorrea.
  • Cicatrices
  • Fibromialgia
  • Alergia
  • Dermatitis
  • Hemorroides
  • Vértigos
  • Dolor de espalda
  • Dolor de cabeza

En este enlace muestro diversos estudios, investigaciones y evidencias científicas relacionadas con la Terapia Neural:

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